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21 mar 2014

Patología neurovascular periférica: ¿un síntoma específico de la fibromialgia?

Si hace unas semanas, un estudio, a cargo del Centro Nacional de Información Biotecnológica de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, nos decía que la culpable de esta enfermedad es la alteración de la temperatura corporal, en estos días nos encontramos con otro estudio que también se centra en lo que sucede en la piel. Permítanme tomarlos, aún, con pinzas... Veamos qué dice este resumen publicado en redpacientes.com.


UN ESTUDIO CONCLUYE QUE LA FIBROMIALGIA NO ES PSICOSOMÁTICA,
SINO QUE SU CAUSA PUEDE ESTAR EN LA PIEL

Investigadores del Integrated Tissue Dinámica LLC de EE.UU (Intidyn) y del Centro de Neurofarmacología y Neurociencias del Albany Medical College, en un estudio realizado sobre la fibromialgia dicen que han encontrado una justificación biológica, una patología neurovascular periférica constantemente presente en la piel de pacientes con fibromialgia que puede ser una fuente de accionamiento de los síntomas.

Según dijo el Dr. Frank L. Rice, Presidente de Intidyn y el investigador principal del estudio:
"En lugar de estar en el cerebro, la patología se compone de excesivas fibras nerviosas sensoriales alrededor de estructuras vasculares especializadas ubicadas en las palmas de las manos".
"Este descubrimiento proporciona evidencia concreta de una patología específica de la fibromialgia que ahora se puede utilizar para el diagnóstico de la enfermedad, y como un nuevo punto de partida para el desarrollo de terapias más eficaces."

Según estos investigadores:
"Habíamos pensado que estas terminaciones nerviosas sólo estaban involucradas en la regulación del flujo de sangre en un nivel subconsciente, para regular la temperatura corporal, sin embargo, aquí tuvimos evidencia de que las terminaciones del vaso sanguíneo también pueden contribuir a nuestro sentido consciente del tacto ... y también el dolor."

Para este estudio analizaron las terminaciones nerviosas, a partir de pequeñas biopsias de piel recogidas de las palmas de los pacientes con fibromialgia que fueron diagnosticados y tratados por los autores del artículo.

El estudio se limitó a las mujeres, que tienen más del doble de aparición de la fibromialgia que los hombres. Lo que el equipo encontró fue un aumento en las fibras nerviosas sensoriales en sitios específicos dentro de los vasos sanguíneos de la piel. Estos sitios críticos son diminutas válvulas musculares, llamados válvulas arteriolas-vénulas (AV), que forman una conexión directa entre las arteriolas y vénulas.

El Dr. Rice describió su función:
"Todos aprendimos que el flujo de sangre oxigenada fluye desde las arteriolas a los capilares, que a su vez transmiten la sangre sin oxígeno a las vénulas. Las válvulas AV de la mano son las únicas que crean una derivación (bypass) del lecho capilar para el principal propósito de regular la temperatura corporal".

En los seres humanos, este tipo de válvulas son exclusivas de las palmas de las manos y plantas de los pies que funcionan como el radiador en un coche. Bajo condiciones de calor, los tubos de derivación se cierran para forzar que la sangre llegue más a los capilares de la superficie de la piel con el fin de irradiar calor desde el cuerpo, y nuestras manos pueden comenzar a sudar. En condiciones de frío, las válvulas se abren permitiendo que la sangre circule sin pasar por los capilares con el fin de conservar el calor, por lo que nuestras manos se enfrían.
Según el co-autor Dr. Phillip J. Albrecht:
"El exceso de inervación sensorial en sí puede explicar por qué los pacientes con fibromialgia suelen tener las manos especialmente sensibles y dolorosas. Pero, además, dado que las fibras sensoriales son responsables de la apertura de las derivaciones, se convertirían en especialmente activas en condiciones de frío, que son generalmente muy molestas para los pacientes con fibromialgia".




Fuente del estudio (en inglés): Science20
Fuente del artículo: http://redpacientes.com/social/posts/view/67827

9 ene 2014

¿Descubierta la causa real de la fibromialgia?

La fibromialgia sigue siendo hoy en día una de esas enfermedades que mantiene a la comunidad científica (y sobre todo a los profesionales médicos) en continuo enfrentamiento. Principalmente porque algunos creen que es una enfermedad física real, pero aún hay muchos profesionales que afirman que es una enfermedad psicológica y que el dolor se encuentra en la mente.

Ahora, por fin, un estudio demuestra que es una enfermedad totalmente física y que de psicológica tiene poco. El estudio, a cargo del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NBIC) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de los Estados Unidos han dado con la causa de esta enfermedad que actualmente ya constituye una entidad propia, pero que anteriormente se diagnosticaba por puro descarte de otras dolencias similares.

Según la reciente investigación, la culpable de esta enfermedad es la alteración de la temperatura corporal. Como ya sabéis, nuestro cuerpo se mantiene en una media de 37 ºC y esto se debe a que nuestra sangre actúa como un refrigerante corporal. Pero en la fibromialgia, los enfermos no pueden mantener su temperatura corporal de forma constante.

Cuando perdemos mucho calor (hipotermia) o ganamos demasiado (hipertermia), el hipotálamo, el núcleo cerebral responsable de regular la temperatura de nuestro cuerpo, actúa e intenta mantener el equilibrio dentro del organismo. Para ello utiliza la sangre y los vasos sanguíneos. Cuando hace demasiado frío los vasos se cierran (vasoconstricción) para proteger nuestros órganos principales de la baja temperatura. Si hace calor los vasos se dilatan (vasodilatación) para así refrigerar nuestro cuerpo. De la misma forma, cuando realizamos ejercicio o usamos nuestros músculos para alguna tarea, la sangre fluye entre la piel y los músculos a modo de refrigerante.

Para que esta abertura o cierre del flujo se produzca correctamente existen unas comunicaciones y válvulas entre los vasos sanguíneos, son las derivaciones arterio-venosas, controladas por el hipotálamo para abrirse o cerrarse cuando convenga, manteniendo así el equilibrio corporal. Y finalmente tenemos los capilares sanguíneos, la forma de los vasos más pequeña de nuestro cuerpo que también ayuda a mantener la temperatura, entre otras funciones. Destaca su elevado número en pies y manos.

Anteriormente se sabía que en los pacientes diabéticos los capilares sanguíneos acaban lesionándose, ocasionando pérdida de sensibilidad y también alteración de la temperatura en manos y pies. Pero la fibromialgia va más allá, pues lo que se lesiona en esta enfermedad son las válvulas entre vasos -las derivaciones arterio-venosas- que a su vez interfieren en la actividad de los capilares y también ocasionan una alteración de la nutrición de músculos y tejidos de la piel, además de lesionar el sistema de refrigeración corporal.

A causa de este mal funcionamiento se acumula ácido láctico en los músculos y los tejidos profundos, afectando así al sistema muscular y causando dolor, llegando finalmente a la fatiga, ambos síntomas típicos de la fibromialgia.

Por otra parte, el sistema nervioso simpático, responsable de la sensibilidad, también se ve afectado por el mal funcionamiento de las derivaciones arterio-venosas y al encontrarse hipersensibilizado envía señales de dolor al sistema nervioso central, agravando más los síntomas.

Fuente: The Washington Times Communities

5 jun 2012

Fibromialgia: nuevas investigaciones


  • Estos pacientes tienen más activas las áreas cerebrales asociadas al dolor
  • El tratamiento se basa en los fármacos, el ejercicio y la terapia psicológica

La fibromialgia lleva poco más de 20 años reconocida como enfermedad. Hasta ese momento, los pacientes no tenían un nombre para su dolor y fatiga crónicos. Actualmente, todavía son muchas las lagunas sobre este trastorno. ¿Qué lo genera? ¿Qué papel juegan los genes? ¿Cuál es el mejor tratamiento? Los estudios de imagen funcional muestran que estos pacientes procesan de forma diferente el dolor. El doctor Richard Gracely, del Centro de Investigación en Fatiga y Dolor Crónico Georgetown (Washington, EEUU), fue el primero en demostrar que las áreas involucradas en el procesamiento de los estímulos dolorosos son las mismas en estas personas pero tienen una mayor actividad.

Narcis Cardoner, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental y psiquiatra del Hospital Universitario de Bellvitge, ha participado en un estudio, publicado en 'PLoS One', que ha buscado caracterizar la respuesta cerebral frente al dolor de estos pacientes. "Lo que hemos encontrado es que, tras administrar estímulos de forma térmica a estas personas (que ellos vivían como si tuvieran pequeños pinchazos), se activan las regiones del cerebro puramente sensitivas, las que reflejan la sensación del dolor, y otro conjunto de zonas que tienen que ver con la respuesta emocional negativa. Estos pacientes presentan un exceso de respuesta en estas áreas emocionales, como es el cíngulo y la ínsula, no tanto en las zonas relacionadas con sentir el dolor".

Aunque todavía no los expertos no pueden asegurar si esto es una característica que hace más vulnerables a estas personas a sufrir dolor o si se trata de una consecuencia al hecho de sufrir un dolor crónico, los estudios de resonancia funcional sí que sirven para eliminar el estigma de la enfermedad. "Están objetivando algo que no puede desencadenar de forma subjetiva el paciente. No se trata de un invento", afirma Cardoner.

¿Pacientes mal tratados?
El tratamiento también es otro hándicap de estos pacientes ya que no hay ningún fármaco que cure y además muchos reciben medicamentos que no les alivian. "Los únicos fármacos que funcionan son los antiepilépticos y antidepresivos, no por su efecto antidepresivo sino por su acción sobre el sistema nervioso central. Y su eficacia es relativamente baja. Los antiinflamatorios y los analgésicos opioides no van bien, aunque son los medicamentos que más toman estos pacientes", señala José María Gómez Argüelles, coordinador del Comité ad-hoc para el Estudio de la Fibromialgia de la Sociedad Española de Neurología.
El exceso de analgésicos y antiinflamatorios se debe a que los síntomas de la fibromialgia son múltiples y variados y al tiempo que pasan sin un diagnóstico certero. "Los antiinflamatorios se consumen a manos llenas y no están indicados. Habría que erradicarlos inmediatamente. Lo mismo ocurre con los analgésicos opioides (parches de fentanilo, mórficos, etc.), que son fármacos que tratan dolores agudos, pero no para crónicos de tipo neuropático", afirma Javier Rivera, miembro del grupo de fibromialgia de la Sociedad Española de Reumatología.

José Francisco Tinao, director médico de la Clínica Medicina Integrativa, destaca la importancia de abordar al paciente en su conjunto. "La Medicina Integrativa, que surge en Estados Unidos en los 90, se ocupa mucho de los aspectos nutricionales e incorpora las medicinas alternativas que permiten reducir la cantidad de medicación que toma el paciente, al que atiende no sólo sus aspectos biológicos sino también los mentales y espirituales. Es como volver al médico de pueblo".

Esta disciplina incorpora técnicas como la acupuntura y la homeopatía, que buscan mejorar la calidad de vida del paciente. "La propia atención y escucha pueden beneficiarles. Estos pacientes se quejan de estar marginados y ser considerados falsos enfermos", añade Tinao.