12 abr 2016

Los tribunales confirman que la fibromialgia es motivo para la declarar la invalidez permanente absoluta




La Sala de lo Social del TSJ de Cataluña ha considerado en una reciente sentencia, S 1403/2015, de 24 de febrero (Rec. Suplicación 6239/2014), que la fibromialgia y síndrome de fatiga crónica (SFC) es motivo para declarar la “invalidez permanente”.


La sentencia se refiere a un caso de una mujer, operaria de industria química, que padecía un cuadro de depresión mayor recurrente de carácter grave sin síntomas psicóticos, dolor cervical y proceso degenerativo sin afectación radicular, fibromialgia y SFC.

En el fallo, el TSJ de Cataluña pone el acento en la reiterada doctrina jurisprudencialsobre la configuración que la LGSS hace sobre la incapacidad, que señala que “la valoración de la invalidez permanente debe realizarse atendiendo fundamentalmente a las limitaciones funcionales derivadas de los padecimientos del trabajador”.

Para la Sala, la incapacidad debe ser entendida como la merma de capacidad por reducciones anatómicas o funcionales graves que disminuyen o anulan la capacidad laboral, y sin que obste a la calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral cuando ésta se presente como incierta o muy a largo plazo.

Es decir, no solo no solo debe ser reconocida cuando se carece de toda posibilidad física para realizar cualquier quehacer laboral, sino también cuando aun manteniendo aptitudes para realizar algún tipo de actividad, no se tengan para hacerlo con una mínima eficacia, pues la realización de cualquier trabajo, incluso por simple que sea, requiere unas exigencias de horario, desplazamiento e interrelación, así como diligencia y atención.

En el caso, las dolencias de la paciente configuran un cuadro que “impide el correcto desempeño de todo tipo de trabajo, incluidas las tareas de naturaleza sedentaria y liviana que no requieran la realización de esfuerzos físicos especialmente intensos”.

“En el momento actual se encuentra afectada por un trastorno mayor de carácter grave, que se presenta con intensidad suficiente como para anular su capacidad laboral, a lo que se añaden las restantes dolencias degenerativas”, añade el fallo.
La demandante presenta depresión mayor recurrente de carácter grave sin síntomas psicóticos, dolor cervical y proceso degenerativo sin afectación radicular, fibromialgia y SFC.

Por todo ello, el TSJC desestima el recurso de suplicación interpuesto por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) contra la sentencia que ya dictó el Juzgado de lo Social 1 de Girona en 2013.

En Barcelona a 24 de febrero de 2015

Fuente: InfoHubWeb
Imágenes de tptherapy.com y Arthritis Foundation



2 abr 2015

Hallan evidencias de que el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad biológica y no psicológica

A menudo, la gente que sufre el síndrome de fatiga crónica afronta diagnósticos incorrectos de su dolencia, o incluso sospechas de padecer simplemente hipocondría (preocupación constante y obsesiva por su salud), ser unos quejicas, o hasta fingir malestar para lograr que el médico les firme bajas laborales. En muchas ocasiones, la gente con este trastorno tiene que efectuar un largo peregrinaje por el circuito de la sanidad antes de poder recibir un diagnóstico acertado de síndrome de fatiga crónica.

Una investigación realizada por científicos de la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York aporta evidencias contundentes de que el síndrome de fatiga crónica, padecido por millones de personas, es una enfermedad biológica. El estudio se suma así a algunos otros que últimamente han aportado pruebas de que esta afección no tiene nada que ver con la hipocondría ni tiene por qué ser fingida.

El equipo de la Dra. Mady Hornig ha identificado cambios distintivos en el sistema inmunitario de pacientes diagnosticados con dicho síndrome. Los hallazgos podrían ayudar a mejorar la diagnosis y la identificación de las opciones de tratamiento más adecuadas para este trastorno incapacitante, cuyos síntomas abarcan desde la fatiga extrema y la dificultad a la hora de concentrarse, hasta jaquecas y dolores musculares.

Estas “firmas” inmunitarias representan la primera evidencia física robusta de que el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad biológica y no un trastorno psicológico, y la primera prueba de que tiene etapas diferentes.

Los investigadores midieron los niveles de 51 biomarcadores inmunitarios en muestras de plasma sanguíneo recogidas de un total de 298 pacientes con el síndrome y de 348 individuos sanos (grupo de control).


En pacientes que padecían la enfermedad desde hacía tres o menos años, el equipo de la Dra. Hornig halló patrones específicos que no estaban presentes en los sujetos del grupo de control o en pacientes que la habían sufrido durante más de tres años. Los pacientes con menor tiempo padeciendo la dolencia tenían cantidades elevadas de muchos tipos diferentes de moléculas inmunitarias llamadas citoquinas. La asociación era anormalmente fuerte con una citoquina llamada interferón gamma, que ha sido relacionada con la fatiga que sigue a muchas infecciones víricas, incluyendo la provocada por el virus de Epstein-Barr, causante de mononucleosis infecciosa. Los niveles de citoquina no se explicaban por la severidad de los síntomas.

El estudio apoya la idea de que el síndrome de fatiga crónica podría reflejar un episodio infeccioso que deja secuelas de largo plazo. Una situación sospechosamente muy común entre los pacientes de síndrome de fatiga crónica es la de ponerse enfermos, a veces de mononucleosis infecciosa (virus de Epstein-Barr), y desde entonces no lograr recuperarse plenamente en cuanto a la sensación de debilidad y fatiga.

La nueva investigación sugiere que estas infecciones interfieren en la habilidad del sistema inmunitario de tranquilizarse después de una infección aguda y retornar así a un estado normal de paz; la respuesta inmunológica se comporta como un coche con una marcha rápida atascada. Parece que los pacientes del síndrome de fatiga crónica se ven inundados con citoquinas hasta que, tras unos tres años, el sistema inmunitario muestra evidencias de agotamiento y los niveles de citoquinas caen.

Tal como plantea la Dra. Hornig, un diagnóstico temprano podría proporcionar oportunidades especiales de tratamiento que probablemente se diferenciarán de las disponibles para las fases tardías de la enfermedad.


27 mar 2015

MMS: ¿MEDICAMENTO O VENENO? CONGRESO FEBRERO 2015

MMS: ¿MEDICAMENTO O VENENO?


Un ejemplo de control sanitario y de respuesta popular empoderada


¿Qué es exactamente el MMS?¿Es cierto que cura enfermedades?¿Puede curar el Ébola o el SIDA?¿Y el Cáncer?¿Es peligroso?

¿Es cierto que está PROHIBIDO?

¿Por qué?



Teresa Forcades - Médico / Monja benedictina
El viernes 27 de febrero de 2015 se celebró en Barcelona un evento multitudinario para divulgar el uso del Dióxido de Cloro (MMS) como tratamiento a muchas enfermedades. En el congreso se presentaron testimonios y argumentos científicos que avalan el éxito del uso del MMS en contra de lo que la "comunidad farmacéutica" postula.






Disertantes:

Josep Pàmies - Miembro fundador de DOLÇA REVOLUCIÓ de las plantas medicinales
Rosa Sa - Asociación Pro - legalización del clorito de sodio terapéutico
Enric Cerqueda - Masajista / Associació DOLÇA REVOLUCIÓ
Dra. Isabel Cusó - Médico / El Masnou
Manuel Cátedra - Divulgador / Madrid
Roger Rabés - Ganadero alternativo / Associació DOLÇA REVOLUCIÓ
Teresa Forcades - Médico / Monja benedictina Monestir Sant Benet de Montserrat


Primera parte: https://youtu.be/M4-8C79BuYc
Segunda parte: https://youtu.be/CILPW8bYjfU

19 mar 2015

QUINTA VÉRTEBRA LUMBAR SACRALIZADA


SACRALIZACIÓN                                                                                           

Si pudiéramos ver detalladamente nuestras vértebras, a la altura de la cintura, detectaríamos unos pequeños alerones que salen lateralmente de cada vértebra, llamados apófisis transversas. Estas apófisis tienen un tamaño que les permite moverse sin perjudicar los huesos vecinos; cuando no es así, o sea cuando el paciente nace con estos huesos más grandes de lo normal, se rozan contra el sacro o el hueso iliaco, estos huesos que forman la pelvis, siendo capaz de causar dolores intensos de cintura y en el recorrido del nervio ciático.

El malestar se produce al moverse el individuo, ya que al hacerlo raspa un hueso contra otro como las aspas de un ventilador en el que una de ellas toca la carcaza protectora; se agudiza cuando los movimientos son hacia los costados o cuando se exige a la columna más de lo que está acostumbrada a soportar. La sacralización se puede dar también cuando las apófisis transversas están soldadas a alguno de los huesos mencionados, de hecho se nace con este defecto anatómico y así se queda hasta el último día de nuestras vidas.

Esta alteración no es una enfermedad complicada pero lo sufre gran cantidad de personas, que en general no se enteran de que la tienen hasta que una radiografía casual la descubre. El tratamiento para estos casos consiste en no esforzar la columna con aquellos movimientos que provoquen dolor, el uso de fajas lumbares es útil en el momento que aparecen los primeros síntomas. Algunos especialistas opinan que la cirugía es la única solución, esta apuntaría a "cortar" el exceso de hueso o de "despegar" el hueso soldado.

De hecho, si el paciente no presenta dolores muy importantes, el problema solo molestaría en el pensamiento más que en la cintura, algo así como la sensación térmica, cuando nos enteramos cuantos grados hace es cuando sentimos el rigor del clima. La sacralización no es grave, solo predispone a lumbalgias y limita algunos movimientos, algo que el individuo puede manejar y convivir con ella, tampoco es cuestión de querer matar un mosquito con un cañonazo ¿no?

Fuente: http://www.drfurman.com.ar/